lunes, 26 de julio de 2010

All the single ladies...

Vivir sola permite decidir preparar un puchero a las diez de la noche porque no hay ganas de llamar al delivery.
Permite sacarte el pijama para ir a tomar algo con un amigo a las doce de la noche, o mirar por tercera vez el capítulo de Glee a la madrugada, si no hay ganas de ver a nadie.
Implica darse cuenta de que cocinar no es tan fácil como parece cuando uno ve a Narda, pero seguir agregando cosas tranquila, porque, total, no hay testigos.
Otras veces, en cambio, vivir sola sólo es infierno puro, como cuando se quema la lamparita de la heladera, el velador se niega a seguir funcionando y en el cajón no quedan más antibióticos. Justo cuando tengo faringitis otra vez.

3 comentarios:

Alicia dijo...

¡Qué miedito!...

Moni dijo...

Sí, lo peor es que sólo fue el comienzo del derrumbe: hay una pérdida de agua no localizada en los caños del consorcio, se cayó la lámpara del comedor y se me rompió el aplique de la bañera. Creo que es hora de pensar en mudarme.

christian dominguez dijo...

genial